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Acerca de “los Intelectuales”

“A los intelectuales les gusta empujar para que peleen los hombres (por mujeres y varones). Pero hay que cuidarse de ellos. Son como esos chicos que a la salida de la escuela se andan ofreciendo para tener el saco. Pero no les vayan a tocar un pelo, porque entonces gritan a coro, los de uno y otro lado. Ellos empujan al militar y al zapatero, les llenan la cabeza de chismes al marino y al trabajador, al patrón y al peón y cuando la gente entra a matarse, ellos tienen “coronita” ¡Al intelectual no!, gritan como quien dice: las mujeres y los niños primero. ¡Los privilegiados de la inteligencia y la tierra se ve cerrada sobre lo que ellos empujaron. Muy casual que salga un hombre de entre esos, pidiendo un cuchillo. Ellos están en la retaguardia, de boletineros. Eso si, para pegar en el suelo son como mandados”

Arturo JAURETCHE  (“Los profetas del odio y la yapa. La colonización pedagógica”, Buenos Aires, 19)
Sinopsis:
Jauretche pone en evidencia los factores culturales que se oponen a nuestro pleno desarrollo como nación, a la prosperidad nacional y al bienestar de nuestro pueblo, y los instrumentos que preparan las condiciones intelectuales de indefensión del país. Los profetas del odio y la yapa aborda el tema de “la traición de la intelligentzia”, que en países coloniales o semicoloniales suele ser mucho más peligrosa que en otros. Con el lenguaje llano de todos los días, nos ayuda a pensar la forma de salir de la trampa que “nos tienden los expertos en la cultura” divorciados de los intereses nacionales.

Comentario: En mi opinión, la opinión que aquí expresa Arturo Jauretche corresponde a una época de la Argentina, que es parte del proceso histórico.

De wikipedia transcribo:

“… La oposición a Aramburu y el exilio

No volvería a aparecer públicamente hasta que en 1955 la Revolución Libertadora derrocara a Perón; exento de las persecuciones políticas por haber estado apartado del gobierno en los últimos años,[cita requerida] fundó el semanario El ’45 para defender lo que consideraba los 10 años de gobierno popular, criticando duramente la acción política, económica y social del régimen de facto, pero fue clausurado al tercer número.5​ Colaboró en los Semanarios “Azul y Blanco” y “Segunda República” (entre 1955-70). En 1956 publicaría el ensayo El Plan Prebisch: retorno al coloniaje, criticando el informe que Raúl Prebisch, secretario de la Comisión Económica para América Latina (C.E.P.A.L.), había hecho a pedido del régimen de Pedro Eugenio Aramburu. La dureza de su oposición le valdría la persecución política y el exilio en Montevideo.

Desde el extranjero publicó en 1957 Los profetas del odio, un estudio sobre las relaciones de clase en Argentina a partir del ascenso del peronismo en el cual criticaba varias aproximaciones a la historia política argentina que gozaban de considerable ascendiente, en especial la de Ezequiel Martínez Estrada. Jauretche interpretó estas alusiones como expresiones de los prejuicios de la clase media intelectual, irritada por la irrupción de actores novedosos en un ambiente político que había sido exclusivo de la burguesía desde la generación del ’80; aunque los intereses materiales de esta clase estuviesen ligados al desarrollo de una densa capa de consumidores, sus hábitos le imponían una espontánea reticencia —casi racista; la asimilación de la tilinguería con el racismo es explícita en su obra— hacia los hábitos de las clases populares, una “miopía” que Jauretche criticaría reiteradamente en sus sucesivas obras. También contra la representación que la clase media hacía de la organización peronista, como motivada por el “resentimiento” contra los más pudientes, se quejaba en una amistosa carta al científico y escritor Ernesto Sabato; en la que afirmaba:Lo que movilizó las masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza. Recuerde usted aquellas multitudes de octubre del ’45, dueñas de la ciudad durante dos días, que no rompieron una vidriera y cuyo mayor crimen fue lavarse los pies en la Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios. Recuerde esas multitudes, aún en circunstancias trágicas y las recordará siempre cantando en coro —cosa absolutamente inusitada entre nosotros— y tan cantores todavía, que les han tenido que prohibir el canto por decreto-ley. No eran resentidos. Eran criollos alegres porque podían tirar las alpargatas para comprar zapatos y hasta libros, discos fonográficos, veranear, concurrir a los restaurantes, tener seguro el pan y el techo y asomar siquiera a formas de vida “occidentales” que hasta entonces les habían sido negadas.Jauretche, Los profetas del odio

La propuesta de Jauretche era de integración, en la medida en que los intereses comunes de burguesía y proletariado están en el desarrollo de una sólida economía nacional. En Los profetas del odio esbozaría por primera vez su representación de lo que entendía como la principal oposición al desarrollo nacional, la intelligentsia liberal y cosmopolita, que fascinada con la cultura europea intentaría aplicarla acríticamente a la situación argentina, sin ser consciente de las diferencias históricas y de las distintas posiciones que en la articulación internacional de la economía los continentes ocupan…..”


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